Dina, hija de Lea, sale a visitar a las mujeres del país y es vista por Siquem, príncipe de los heveos, quien la toma por la fuerza y la deshonra. Sin embargo, Siquem se enamora de ella y pide a su padre Hamor que la pida en matrimonio. Los hijos de Jacob, ofendidos por la afrenta a su hermana, ofrecen la alianza matrimonial con una condición: que todos los varones de la ciudad se circunciden como señal del pacto. Hamor y Siquem aceptan y convencen a los hombres de la ciudad para que se sometan a la circuncisión. Al tercer día, cuando el dolor de la circuncisión es más intenso, Simeón y Leví, hermanos de Dina, toman sus espadas y matan a todos los varones de la ciudad, incluyendo a Hamor y a Siquem. Luego saquean la ciudad, llevándose ovejas, ganado, bienes y cautivando a mujeres y niños. Jacob reprende severamente a sus hijos por esta venganza despiadada, temiendo que el acto los haga abominables ante los pueblos vecinos y atraiga represalias sobre su casa. Sus hijos responden justificando su acción: no podían permitir que su hermana fuera tratada como una ramera.
¿Sabías que?
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Y SALIO Dina la hija de Lea, la cual había ésta parido á Jacob, á ver las hijas del país.
Y vióla Sichêm, hijo de Hamor Heveo, príncipe de aquella tierra, y tomóla, y echóse con ella, y la deshonró.
Mas su alma se apegó á Dina la hija de Lea, y enamoróse de la moza, y habló al corazón de la joven.
Y habló Sichêm á Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer esta moza.
Y oyó Jacob que había Sichêm amancillado á Dina su hija: y estando sus hijos con su ganando en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.
Y dirigióse Hamor padre de Sichêm á Jacob, para hablar con él.
Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se ensañaron mucho, porque hizo vileza en Israel echándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho.
Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Sichêm se ha apegado á vuestra hija; ruégoos que se la deis por mujer.
Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.
Y habitad con nostros; porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión.
Sichêm también dijo á su padre y á sus hermanos: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis.
Aumentad á cargo mío mucho dote y dones, que yo daré cuanto me dijereis, y dadme la moza por mujer.
Y respondieron los hijos de Jacob á Sichêm y á Hamor su padre con engaño; y parlaron, por cuanto había amancillado á Dina su hermana.
Y dijéronles: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana á hombre que tiene prepucio; porque entre nosotros es abominación.
Mas con esta condición os haremos placer: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón;
Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.
Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija, y nos iremos.
Y parecieron bien sus palabras á Hamor y á Sichêm, hijo de Hamor.
Y no dilató el mozo hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado: y él era el más honrado de toda la casa de su padre.
Entonces Hamor y Sichêm su hijo vinieron á la puerta de su ciudad, y hablaron á los varones de su ciudad, diciendo:
Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él: pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos: nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras.
Mas con esta condición nos harán estos hombres el placer de habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: si se circuncidare en nosotros todo varón, así como ellos son circuncidados.
Sus ganados, y su hacienda y todas sus bestias, serán nuestras: solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.
Y obedecieron á Hamor y á Sichêm su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron á todo varón, á cuantos salían por la puerta de su ciudad.
Y sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, los dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad animosamente, y mataron á todo varón.
Y á Hamor y á Sichêm su hijo los mataron á filo de espada: y tomaron á Dina de casa de Sichêm, y saliéronse.
Y los hijos de Jacob vinieron á los muertos y saquearon la ciudad; por cuanto habían amancillado á su hermana.
Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo,
Y toda su hacienda; se llevaron cautivos á todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa.
Entonces dijo Jacob á Simeón y á Leví: Habéisme turbado con hacerme abominable á los moradores de aquesta tierra, el Cananeo y el Pherezeo; y teniendo yo pocos hombres, juntarse han contra mí, y me herirán, y seré destruido yo y mi casa.
Y ellos respondieron ¿Había él de tratar á nuestra hermana como á una ramera?