Jacob avista a su hermano Esaú aproximándose con cuatrocientos hombres. Ante este encuentro que despierta sus temores, distribuye prudentemente a sus seres queridos en grupos, colocando a los más vulnerables adelante. Con humildad profunda, Jacob se postra repetidamente ante su hermano, quien inesperadamente lo recibe con abrazo y lágrimas de reconciliación. Tras presentar a su familia y ofrecerle generosos regalos como muestra de paz, Jacob negocia con tacto el ritmo del viaje considerando la delicadeza de los niños y el ganado. Finalmente, los hermanos se despiden en buenos términos, cada uno tomando su propio camino. Jacob se establece en Succoth y posteriormente llega a Siquem, donde compra tierra y levanta un altar al Dios de Israel.
¿Sabías que?
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Y alzando Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Rachêl y las dos siervas.
Y puso las siervas y sus niños delante; luego a Lea y a sus niños; y a Rachêl y a José los postreros.
Y él pasó delante de ellos, e inclinóse a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano.
Y Esaú corrió a su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.
Y alzó sus ojos, y vio las mujeres y los niños, y dijo: ¿Qué te tocan éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo.
Y se llegaron las siervas, ellas y sus niños, e inclináronse.
Y llegóse Lea con sus niños, e inclináronse: y después llegó José y Rachêl, y también se inclinaron.
Y él dijo: ¿Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.
Y dijo Esaú: Harto tengo yo, hermano mío: sea para ti lo que es tuyo.
Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer.
Toma, te ruego, mi dádiva que te es traída; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. Y porfió con él, y tomóla.
Y dijo: Anda, y vamos; y yo iré delante de ti.
Y él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.
Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso de la hacienda que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.
Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y él dijo: ¿Para qué esto? halle yo gracia en los ojos de mi señor.
Así se volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.
Y Jacob se partió a Succoth, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado: por tanto llamó el nombre de aquel lugar Succoth.
Y vino Jacob sano a la ciudad de Sichêm, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.
Y compró una parte del campo, donde tendió su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Sichêm, por cien piezas de moneda.
Y erigió allí un altar, y llamóle: El Dios de Israel.
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