Salmo de lamento de un salmista que clama a Dios desde la aflicción extrema, cercano a la muerte y abandonado por sus conocidos. Cuestiona la misericordia divina ante la perdición, expresando angustia por el silencio de Dios y pidiendo que no desista en su oración.
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Oh Jehová, Dios de mi salud, Día y noche clamo delante de ti.
Entre mi oración en tu presencia: Inclina tu oído a mi clamor.
Porque mi alma está harta de males, Y mi vida cercana al sepulcro.
Soy contado con los que descienden al hoyo, Soy como hombre sin fuerza:
Libre entre los muertos, Como los matados que yacen en el sepulcro, Que no te acuerdas más de ellos, Y que son cortados de tu mano.
Hasme puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en honduras.
Sobre mí se ha acostado tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.)
Has alejado de mí mis conocidos: Hasme puesto por abominación a ellos: Encerrado estoy, y no puedo salir.
Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción: Hete llamado, oh Jehová, cada día; He extendido a ti mis manos.
¿Harás tú milagro a los muertos? ¿Levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.)
¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en la perdición?
¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, Ni tu justicia en la tierra del olvido?
Mas yo a ti he clamado, oh Jehová; Y de mañana mi oración te previno.
¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?
Yo soy afligido y menesteroso: Desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.
Sobre mí han pasado tus iras; Tus espantos me han cortado.
Hanme rodeado como aguas de continuo; Hanme cercado a una.
Has alejado de mí el enemigo y el compañero; Y mis conocidos se esconden en la tiniebla.
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