El salmista pide a Dios que lo juzgue y defienda contra enemigos impíos y engañadores. Confía en que la luz y verdad divinas lo guiarán al templo para adorar con alegría, exhortando a su alma a esperar en Dios como su salvación.
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Júzgame, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de gente impía, del hombre de engaño e iniquidad.
Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
Envía tu luz y tu verdad: éstas me guiarán, Me conducirán al monte de tu santidad, Y a tus tabernáculos.
Y entraré al altar de Dios, Al Dios alegría de mi gozo; Y alabaréte con arpa, oh Dios, Dios mío.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera a Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
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