El salmista clama a Dios pidiendo que escuche su oración y responda conforme a su verdad y justicia. Angustiado por la persecución del enemigo y recordando las obras divinas, suplica misericordia, guía y liberación, confiando en que Dios lo vivificará y destruirá sus adversarios.
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
Y mi espíritu se angustió dentro de mí; Pasmóse mi corazón.
Acordéme de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras, Reflexionaba en las obras de tus manos.
Extendí mis manos a ti; Mi alma a ti como la tierra sedienta. (Selah.)
Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: No escondas de mí tu rostro, Y venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.
Hazme oir por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he alzado mi alma
Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: A ti me acojo.
Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.
Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: Por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, Y destruirás todos los adversarios de mi alma: Porque yo soy tu siervo.
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