La resurrección de Jesús es anunciada por un joven vestido de blanco a las mujeres en el sepulcro. Jesús se aparece a María Magdalena, a dos discípulos y finalmente a los once, encomendándoles predicar el evangelio a toda criatura y prometiendo señales milagrosas.
¿Sabías que?
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir a ungirle.
Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol.
Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?
Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.
Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.
Más él les dice: No os asustéis: buscáis a Jesús Nazareno, el que fue crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron.
Mas id, decid a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis, como os dijo.
Y ellas se fueron huyendo del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.
Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios.
Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.
Mas después apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando, yendo al campo.
Y ellos fueron, y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a éllos creyeron.
Finalmente se apareció a los once mismos, estando sentados a la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído a los que le habían visto resucitado.
Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas;
Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y sentóse a la diestra de Dios.
Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amen.
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