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Hechos 16

40 versículos · Reina-Valera 1909

Resumen de Hechos 16

Pablo recluta a Timoteo en Listra y, guiado por visión, lleva el evangelio a Macedonia. En Filipos, Lidia y el carcelero se convierten; Pablo y Silas son encarcelados, liberados milagrosamente por terremoto, y el carcelero cree en Cristo.

¿Sabías que?

  • 1.Timoteo es circuncidado por Pablo aunque es mitad griego, para evitar prejuicios judíos, contrastando con la libertad gentil establecida en Hechos 15
  • 2.La visión del varón macedonio (v.9) marca el primer viaje misionero de Pablo a Europa, evento fundamental en la historia del cristianismo occidental
  • 3.Lidia de Tiatira es la primera convertida documentada en Europa; su profesión de comerciante de púrpura indica alta posición social y capacidad económica
  • 4.El carcelero de Filipos se bautiza junto a toda su familia la misma noche del terremoto, representando conversión completa y radical (v.33-34)
  • 5.Pablo apela a su ciudadanía romana (v.37-38) para exigir justicia, siendo azotado ilegalmente sin condena previa

Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.

1

Después llegó a Derbe, y a Listra: y he aquí, estaba allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego.

2

De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.

3

Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego.

4

Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.

5

Así que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día.

6

Y pasando a Phrygia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.

7

Y como vinieron a Misia, tentaron de ir a Bithynia; mas el Espíritu no les dejó.

8

Y pasando a Misia, descendieron a Troas.

9

Y fue mostrada a Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayúdanos.

10

Y como vio la visión, luego procuramos partir a Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

11

Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis;

12

Y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.

13

Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían juntado.

14

Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

15

Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos.

16

Y aconteció, que yendo nosotros a la oración, una muchacha que tenía espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia a sus amos adivinando.

17

Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.

18

Y esto hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.

19

Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, al magistrado;

20

Y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad,

21

Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.

22

Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas.

23

Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia:

24

El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo.

25

Mas a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios: y los que estaban presos los oían.

26

Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos soltaron.

27

Y despertado el carcelero, como vio abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huído.

28

Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal; que todos estamos aquí.

29

El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse a los pies de Pablo y de Silas;

30

Y sacándolos fuera, le dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?

31

Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.

32

Y le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estan en su casa.

33

Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.

34

Y llevándolos a su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído a Dios.

35

Y como fue, día, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir a aquellos hombres.

36

Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han enviado a decir que seás sueltos: así que ahora salid, e id en paz.

37

Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; y ¿ahora nos echan encubiertamente? No, de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.

38

Y los alguaciles volvieron a decir a los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oído que eran Romanos.

39

Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que se saliesen de la ciudad.

40

Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se salieron.

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Hechos 16 · Reina-Valera 1909
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