Jacob, en su lecho de enfermedad, recibe la visita de José acompañado de sus dos hijos, Manasés y Efraín. El patriarca, fortalecido por esta presencia, recuerda la promesa divina recibida en Luz y reconoce a los jóvenes como parte de su propia herencia, adoptándolos como hijos suyos. Con una fe inquebrantable y mediante la imposición de manos, Jacob bendice a ambos muchachos con una bendición profética que privilegia al menor sobre el primogénito, revelando así los designios misteriosos de Dios que trascienden el orden natural. En sus últimas palabras, asegura a José que la providencia divine acompañará a su descendencia y la restaurará en la tierra prometida.
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Y sucedió después de estas cosas el haberse dicho a José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo sus dos hijos Manasés y Ephraim.
Y se hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel, y sentóse sobre la cama;
Y dijo a José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo,
Y díjome: He aquí, yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de pueblos: y daré esta tierra a tu simiente después de ti por heredad perpetua.
Y ahora tus dos hijos Ephraim y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:
Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.
Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Rachêl en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Ephrata; y sepultéla allí en el camino de Ephrata, que es Bethlehem.
Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?
Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Allégalos ahora a mí, y los bendeciré.
Y los ojos de Israel estaban tan agravados de la vejez, que no podía ver. Hízoles, pues, llegar a él, y él los besó y abrazó.
Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también tu simiente.
Entonces José los sacó de entre sus rodillas, e inclinóse a tierra.
Y tomólos José a ambos, Ephraim a su diestra, a la siniestra de Israel; y a Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; e hízoles llegar a él.
Entonces Israel extendió su diestra, y púsola sobre la cabeza de Ephraim, que era el menor, y su siniestra sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.
Y bendijo a José, y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,
El Angel que me liberta de todo mal, bendiga a estos mozos: y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la tierra.
Entonces viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Eprhaim, causóle esto disgusto; y asió la mano de su padre, para mudarla de sobre la cabeza de Ephraim a la cabeza de Manasés.
Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.
Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé: también él vendrá a ser un pueblo, y será también acrecentado; pero su hermano menor será más grande que él, y su simiente será plenitud de gentes.
Y bendíjolos aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Póngate Dios como a Ephraim y como a Manasés. Y puso a Ephraim delante de Manasés.
Y dijo Israel a José: He aquí, yo muero, mas Dios será con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.
Y yo te he dado a ti una parte sobre tus hermanos, la cual tomé yo de mano del Amorrheo con mi espada y con mi arco.
¿Tu iglesia transmite en vivo?
Si estás pensando en llevar tus cultos a radio o TV, responde seis preguntas y te decimos qué plan te queda bien.
Descúbrelo en dos minutos →