Isaac bendice a Jacob y le ordena ir a Padán-aram para tomar esposa entre las hijas de Labán, reiterándole que no se case con cananeas. Al verlo partir bendecido, Esaú comprende el desagrado paterno hacia sus matrimonios cananeos e intenta agradar casándose con una hija de Ismael. Durante su viaje, Jacob se detiene en un lugar donde tiene una visión celestial: ve una escalera que conecta tierra y cielo con ángeles ascendiendo y descendiendo, mientras Dios le renueva las promesas del pacto abrahamico, asegurándole su protección y presencia constante. Despierto y asombrado, Jacob consagra la piedra donde reposó su cabeza, nombra el lugar Bet-el y hace un voto comprometiéndose a servir a Dios si lo guarda en su travesía y lo devuelve a salvo a casa.
¿Sabías que?
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Entonces Isaac llamó a Jacob, y bendíjolo, y mandóle diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.
Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Bethuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.
Y el Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir a ser congregación de pueblos;
Y te dé la bendición de Abraham, y a tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dio a Abraham.
Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán, hijo de Bethuel Arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú.
Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado, diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán;
Y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram.
Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre;
Y fuése Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahaleth, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nabaioth, además de sus otras mujeres.
Y salió Jacob de Beer-seba, y fue a Harán;
Y encontró con un lugar, y durmió allí porque ya el sol se había puesto: y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y acostóse en aquel lugar.
Y soñó, y he aquí una escala que estaba apoyada en tierra, y su cabeza tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.
Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu simiente.
Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al aquilón, y al mediodía; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.
Y he aquí, yo soy contigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y te volveré a esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.
Y despertó Jacob de su sueño dijo: Ciertamente Jehové está en este lugar, y yo no lo sabía.
Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.
Y levantóse Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y alzóla por título, y derramó aceite encima de ella.
Y llamó el nombre de aquel lugar Beth-el, bien que Luz era el nombre de la ciudad primero.
E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
Y si tornare en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios,
Y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti.
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