Sarai, la esposa de Abram, permanece sin hijos después de una década en Canaán. Desesperada por su esterilidad, le propone a su marido que se unia con Agar, su sierva egipcia, esperando formar una familia a través de ella. Abram accede al plan. Cuando Agar queda embarazada, su actitud cambia y comienza a mirar con desprecio a su señora, lo que desata el conflicto entre las mujeres. Abram, presionado por Sarai, le permite hacer con Agar lo que desee, llevando a la sierva a huir al desierto. Allí, un ángel del Señor la encuentra junto a una fuente y le ordena regresar, pero también le anuncia bendiciones: tendrá un hijo llamado Ismael, cuya descendencia será innumerable, aunque vivirá en conflicto constante con sus hermanos. Agar reconoce en este encuentro al Dios que la ve en su aflicción y nombra el lugar como testimonio de ese encuentro divino.
¿Sabías que?
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Y Sarai, mujer de Abram no le paría: y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
Dijo, pues, Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril: ruégote que entres a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al dicho de Sarai.
Y Sarai, mujer de Abram, tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y dióla a Abram su marido por mujer.
Y él cohabitó con Agar, la cual concibió: y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti: yo puse mi sierva en tu seno, y viéndose embarazada, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre mí y ti.
Y respondió Abram a Sarai: He ahí tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Y como Sarai la afligiese, huyóse de su presencia.
Y hallóla el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino del Sur.
Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai, mi señora.
Y díjole el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo de su mano.
Díjole también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu linaje, que no será contado a causa de la muchedumbre.
Díjole aún el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque oído ha Jehová tu aflicción.
Y él será hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
Por lo cual llamó al pozo, Pozo del Viviente que me ve. He aquí está entre Cades y Bered.
Y parió Agar a Abram un hijo y llamó Abram el nombre de su hijo que le parió Agar, Ismael.
Y era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando parió Agar a Ismael.
¿Tu iglesia transmite en vivo?
Si estás pensando en llevar tus cultos a radio o TV, responde seis preguntas y te decimos qué plan te queda bien.
Descúbrelo en dos minutos →