Exhortación a vivir como hijos de luz, rechazando la inmoralidad y buscando la voluntad de Dios. Instrucciones sobre relaciones matrimoniales: esposas sujetas a maridos y maridos amando sacrificialmente como Cristo amó a la iglesia.
Resumen educativo · Reina-Valera 1909 · Revisado por el equipo editorial de Ministerios Online. ¿Error u omisión?Repórtalo — revisamos todos los reportes.
Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados:
Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave.
Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;
Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
No seáis pues aparceros con ellos;
Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,
(Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;)
Aprobando lo que es agradable al Señor.
Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas.
Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.
Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es.
Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;
Redimiendo el tiempo, porque los días son malos.
Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;
Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:
Sujetados los unos a los otros en el temor de Dios.
Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor.
Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.
Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,
Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.
Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo a la iglesia;
Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán dos en una carne.
Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto a Cristo y a la iglesia.
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer reverencie a su marido.
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